En relación a la sociedad uno de los cambios más trascendentales fue la aparición de una sociedad de clases en reemplazo de la sociedad estamental.
La urbanización como fenómeno demográfico y económico comenzó a acelerarse justamente a fines del siglo XIX con la consolidación del proceso industrializador en Europa y el mundo, y paso a ocupar un lugar preponderante en el siglo XX.
La inequidad en el desarrollo se replico a su vez, al interior de las sociedades capitalistas, donde la brecha entre los mayores y los menores ingresos fue creciendo sostenidamente problema que se ha proyectado a nuestro actual.
En relación al medio ambiente con la revolución industrial y el empleo del carbón, del petróleo y de la electricidad como fuentes de energía, la utilización de los recursos naturales aumento en forma vertiginosa.
En la revolución tecnológica cambiaron en forma definitiva la vida cotidiana de las personas, las comunicaciones y los tipos de entretención.
Por último todos los avances derivados de la revolución científica, tecnológica y comunicacional así como de la expansión del ser humano en los diversos ámbitos que se desencadenaron con la revolución industrial, contribuyeron a la idea de que la humanidad avanzada inexorablemente hacia el progreso.
